La ‘tuiteratura’ o el arte de narrar historias de ficción en Twitter
Exploramos un género literario nacido en la era digital que permite nuevas y fascinantes relaciones entre el autor, su obra y el lector.

Allí donde hay escritura siempre florece, tarde o temprano, la inextinguible pasión humana por contar historias. Por eso las redes sociales, llenas de palabras escritas, han ofrecido un nuevo hogar para la literatura, que siempre ha sabido adaptarse a su tiempo y a su entorno para seguir existiendo.
Twitter, una de las redes sociales más activas del momento, es un hogar inmenso y desordenado en el que cabe lo frívolo y lo profundo, la anécdota y la filosofía, la poesía y el linchamiento, el rumor y la información, lo político y lo personal… y cómo no, la literatura, la narración. Es en esta jungla virtual de palabras diversas y publicaciones inmediatas donde ha nacido un fenómeno peculiar: la ‘tuiteratura’.
Los estrechos márgenes que impone Twitter a sus mensajes, con solo 280 caracteres por tuit, no sólo no han lastrado la creación literaria en el seno de la red social, sino que han devenido en una una especie de desafío que parece haber estimulado la creatividad. Además, este entorno digital concreto, con su inmediatez, sus avanzadas prestaciones de interconexión e interacción y todas las posibilidades técnicas que permiten enriquecer las narraciones con imágenes, vídeos y enlaces a otras múltiples aplicaciones, ubica a la ‘tuiteratura’ en una nueva dimensión de posibilidades que trascienden ampliamente los límites formales de literatura tradicional.
Nuevos medios, nuevas experiencias
Buen ejemplo de todo ello son los hilos, cada vez más abundantes, con los que varios autores en lengua española han amenizado el panorama narrativo tuitero en los últimos años.
Una de las referencias fundamentales, sin duda, es el hilo en el que el escritor Manuel Bartual contó, en aparente tiempo real durante seis días consecutivos, los misteriosos sucesos que le iban ocurriendo mientras estaba de vacaciones en una tranquila localidad costera en el verano de 2017.
