Gatos que tomaron malas decisiones y después se arrepintieron
December 2, 2018 Bienestar , NoticiasLos protagonistas de estas imágenes tomaron decisiones que no fueron de lo más acertadas y el resultado fue, ante todo, desternillante.
No todos los días en este mundo pueden ser buenos y los días de nuestras mascotas no iban a ser menos. Igualmente no todas las decisiones que tomamos no son las más acertadas y eso, en el mundo mascotero, tampoco iba a ser diferente. Ciertamente existen ocasiones en las que actuamos de una manera bastante incoherente y el resultado es de todo menos el esperado pero insistimos… ¡No somos los únicos!
Los gatos son expertos en trastadas que, normalmente, surgen a la hora de curiosear el mundo que les rodea, lo cual les lleva a situaciones de lo más graciosas.
¿Nunca te ha ocurrido que has hecho algo que te ha dejado una sensación interna que te dice: “Pero… ¿En qué estabas pensando?”?” Pues en el mundo animal esta pregunta también resuena en sus peludas cabezas. Los malos días existen pero muchas veces el resultado de nuestros actos es tan cómico que no nos queda otra cosa que echarnos a reír. ¡Prepárate!
Vale, explícame qué ha pasado
Preguntaba su dueño a Raspis al salir de una caja llena de bolitas de poliespán.
¡Ayuda!
El pequeño Bigotes estaba tomando el sol y la colchoneta se alejó demasiado del borde la piscina.
Hola, ¿me puedes abrir?
Decía Wiskas con cara de pocos amigos cuando, tras decidir salir al jardín con una lluvia atroz, se empapó entero (y mira que su dueño se lo advirtió).
¡Pero bueno!
De vez en cuando el hueco del sillón es un pozo sin fondo que atrapa todo lo que cae en él. Lo que no podían imaginar Bonnie y Clyde es que… ¡Los atraparía a ellos!. “Es que había una moneda”, comentaba uno de los dos gatos justificando la situación.
¡Socorro!
Y es que el sofá puede ser terrorífico si se lo propone. Que se lo digan sino a Missi, que estaba jugando por los huecos del sofá y en un momento dado necesitó ayuda para escapar de él. “Debo reconocer que al menos se estaba calentito”, comentaba airosa la gata al salir del sofá.

Vale, parecía buena idea, no me mires así
Tomy es un gato verdaderamente trasto pero esta vez pensó que el plástico que recubre las botellas sería una buena cama para una siesta. Comprobó que no. ¡Es increíble! “Al menos se estaba fresquito”, dijo el gato.
Esto… ¿Por qué esta todo boca abajo?
La pequeña Sussan estaba echándose una de sus largas siestas en el borde del sofá pero se ve que por un sueño muy intenso se cayó del mismo quedando boca abajo. Al despertar, la gata estaba asustada pensando que toda la casa estaba patas arriba.
¡Qué es perfecta para mí!
Glotón es un amante de las cajas, como la mayoría de los gatos, pero esta vez no midió muy bien la profundidad y tamaño y se quedó encajado, en una posición que tenía pinta de no ser muy cómoda aunque él decía que estaba fenomenal.
¿Cómo te saco yo ahora de ahí?
Comentaba su dueño al ver que Bigotitos decidió que el bote era un buen lugar para meterse. El gato salió sin problema.
¡Te dije que me cabría la cabeza entera! Ahora… ¿me ayudas?
“No ha sido tan buena idea”, decía arrepentido Blanqui mientras intentaba sacar la cabeza. Salió sin problemas y ahora mira esa silla como un peligro.
¡Pero qué susto!
Gritó la dueña de Peach al abrir el armario para buscar una chaqueta.
Juro que no sé cómo ha ocurrido esto
Comentaba el travieso Tigris al quedar enredado con la persiana por estar cotilleando por la ventana lo que hacían los vecinos.
¡Hola, quiero entrar!
Michael es muy cabezón y entra y sale cuando le viene en gana. Ocurre que llega un punto en que su dueño cierra la mosquitera para que los insectos no entren en casa y… ¿qué pasa? Que cuando Michael quiere volver a entrar tiene que estar maullando incansablemente para que lo oigan. ¡Este gato!
Y esto ¿qué es? ¡Ahhh!
O’Malley es curioso y travieso y si ve cualquier cosa que no conoce, tiene que echarle una buena olisqueada. El pequeño entendió que esta vez no fue tan buena idea y ahora cuenta a todas las gatitas que sobrevivió a la mordida de un terrible reptil.
¡Alehop!
Si por algo destaca Shasha es porque es una saltimbanqui innata. ¿Qué ocurre? Que esta vez fue demasiado alto, vio algo que la asustó y saltó con todas sus fuerzas al marco de la puerta. Al ver a su dueña saltó sobre sus brazos. ¡Es una traviesa!